martes, 17 de junio de 2014

CRITERIOS DE EVALUACIÓN

MIS PRÁCTICAS DE EVALUACIÓN


Continuando con mi trabajo de autoevaluación de mis evaluaciones, en este caso voy a comentar sobre las evaluaciones que generalmente tomo a mis cursos.  Como ya aclaré en otra oportunidad, la misma no puede salirse demasiado de los parámetros estipulados por la Cátedra, teniendo en cuenta esto, puedo tener muchas ideas para evaluar de maneras no convencionales a mis alumnos, para el aprendizaje y la comprensión, pero no puedo ponerlas en práctica, ya que todos los docentes debemos evaluar de la misma manera.
En mis prácticas, preparo trabajos referentes a los temas que se van desarrollando, para que los alumnos puedan resolver en el horario de clases, basándose en guías impresas provistas por la Cátedra y bajo mi tutoría. Estos trabajos incluyen preguntas y ejercicios que luego evalúo. Con esta actividad puedo tener una idea de cuáles son los puntos que no han quedado claros y que debo reforzar antes de evaluar.
Mis evaluaciones constan generalmente de 5 preguntas. A cada pregunta le asigno un puntaje de 10, es decir cada pregunta funciona por separado. Por lo tanto cada pregunta puede tener un puntaje que va de 0 a 10. Luego sumo el puntaje total y lo divido por 5 o por el número de preguntas según corresponda.
Siempre me fue muy difícil la corrección, “cuánto le pongo a este alumno, cuánto al otro?, este alumno se expresó mejor, pero tiene un error diferente al otro, no quiero ser injusta”... Por esta razón, ahora que estoy interiorizándome sobre las rúbricas, me parece una opción muy interesante para homogeneizar criterios de evaluación, de esta manera tanto mis alumnos como yo quedaríamos más conformes con la corrección y mi conciencia descansaría un poco.
Generalmente leo varias evaluaciones y voy marcando errores antes de poner puntajes.
Para aquellas preguntas que implican desarrollar algún tema, elijo las mejores respuestas, siempre hay algún alumno que se expresa mejor, que contesta con mayor claridad, ordenadamente, más adecuadamente; y las peores, siempre hay algún alumno que contesta muy mal, que se expresa muy mal, que no es claro, que denota que no leyó nada. Luego corrijo por comparación. Me lleva mucho tiempo corregir ya que debo leer varias veces las respuestas de cada alumno y a pesar de esto siempre me quedan dudas.
Para aquellas preguntas que implican resolver algo, no tengo en cuenta el resultado final como única respuesta, sino que evalúo el procedimiento que emplea el alumno para llegar al resultado final, ya que puede haber diferentes caminos.
Marco los errores y hago las aclaraciones correspondientes en cada evaluación en particular, para que cada alumno sepa cuál fue su error y tenga oportunidad de consultar sus dudas.
Una vez corregidas todas las evaluaciones, hago una devolución en clase, marcando los errores en general y haciendo participar a los mismos alumnos en dicha corrección.
Si la mayoría de los alumnos cometió un mismo error, infiero que el error fue mío, que eso no quedó claro y lo tengo en cuenta para poner el puntaje a esa pregunta.
Todo esto me insume mucho esfuerzo y tiempo, ya que los cursos generalmente son muy numerosos.
Insisto creo que la rúbrica podría resultarme una herramienta de gran utilidad!!
Hasta la próxima reflexión!


1 comentario:

  1. María Susana,

    He leído atentamente tu post y me resultó muy agradable. Me siento muy identificada en varios puntos a los cuales hacés mención. Uno de ellos es la restricción que muchos tenemos al evaluar en el CBC debido a una unificación de exámenes.

    La resolución del examen en el pizarrón es algo que he implementado mucho, pero sólo para el primer parcial puesto que para el segundo, las clases ya terminaron y no siempre hay espacio para hacerlo. Sin embargo, disiento de vos en algo, yo no creo que un error reiterado por parte de los alumnos sea pura y exclusiva responsabilidad mía. Seguro que algo falló en la transmisión pero no sabemos qué.

    En referencia a lo que comentás sobre : "Para aquellas preguntas que implican desarrollar algún tema, elijo las mejores respuestas, siempre hay algún alumno que se expresa mejor, que contesta con mayor claridad, ordenadamente, más adecuadamente; y las peores, siempre hay algún alumno que contesta muy mal, que se expresa muy mal, que no es claro, que denota que no leyó nada. Luego corrijo por comparación."; yo no realizo esta práctica. En lo personal, nunca me gustaron mucho las comparaciones y no sabría cómo usar una vara justa para ello. Tal vez, como vos sugerís, las rúbricas puedan ayudarme.

    Cariños,
    Andrea

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