Continuando con mi trabajo de autoevaluación de mis evaluaciones, en este caso voy a
comentar sobre las evaluaciones que generalmente tomo a mis cursos. Como ya
aclaré en otra oportunidad, la misma no puede salirse demasiado de los
parámetros estipulados por la Cátedra, teniendo en cuenta esto, puedo tener
muchas ideas para evaluar de maneras no convencionales a mis alumnos, para el
aprendizaje y la comprensión, pero no puedo ponerlas en práctica, ya que todos
los docentes debemos evaluar de la misma manera.
En
mis prácticas, preparo trabajos referentes a los temas que se van
desarrollando, para que los alumnos puedan resolver en el horario de clases,
basándose en guías impresas provistas por la Cátedra y bajo mi tutoría. Estos trabajos
incluyen preguntas y ejercicios que luego evalúo. Con esta actividad puedo
tener una idea de cuáles son los puntos que no han quedado claros y que debo
reforzar antes de evaluar.
Mis
evaluaciones constan generalmente de 5 preguntas. A cada pregunta le asigno un
puntaje de 10, es decir cada pregunta funciona por separado. Por lo tanto cada
pregunta puede tener un puntaje que va de 0 a 10. Luego sumo el puntaje total y lo divido
por 5 o por el número de preguntas según corresponda.
Siempre
me fue muy difícil la corrección, “cuánto le pongo a este alumno, cuánto al
otro?, este alumno se expresó mejor, pero tiene un error diferente al otro, no
quiero ser injusta”... Por esta razón, ahora que estoy interiorizándome sobre
las rúbricas, me parece una opción muy interesante para homogeneizar
criterios de evaluación, de esta manera tanto mis alumnos como yo quedaríamos
más conformes con la corrección y mi conciencia descansaría un poco.
Generalmente
leo varias evaluaciones y voy marcando errores antes de poner puntajes.
Para
aquellas preguntas que implican desarrollar algún tema, elijo las mejores
respuestas, siempre hay algún alumno que se expresa mejor, que contesta con
mayor claridad, ordenadamente, más adecuadamente; y las peores, siempre hay
algún alumno que contesta muy mal, que se expresa muy mal, que no es claro, que
denota que no leyó nada. Luego corrijo por comparación. Me lleva mucho tiempo
corregir ya que debo leer varias veces las respuestas de cada alumno y a pesar
de esto siempre me quedan dudas.
Para
aquellas preguntas que implican resolver algo, no tengo en cuenta el resultado
final como única respuesta, sino que evalúo el procedimiento que emplea el
alumno para llegar al resultado final, ya que puede haber diferentes caminos.
Marco
los errores y hago las aclaraciones correspondientes en cada evaluación en
particular, para que cada alumno sepa cuál fue su error y tenga oportunidad de
consultar sus dudas.
Una
vez corregidas todas las evaluaciones, hago una devolución en clase, marcando
los errores en general y haciendo participar a los mismos alumnos en dicha
corrección.
Si la mayoría de los alumnos cometió un mismo error, infiero que el error fue mío, que eso no quedó claro y lo tengo en cuenta para poner el puntaje a esa pregunta.
Todo
esto me insume mucho esfuerzo y tiempo, ya que los cursos generalmente son muy
numerosos.
Insisto
creo que la rúbrica podría resultarme una herramienta de gran utilidad!!
Hasta
la próxima reflexión!
María Susana,
ResponderEliminarHe leído atentamente tu post y me resultó muy agradable. Me siento muy identificada en varios puntos a los cuales hacés mención. Uno de ellos es la restricción que muchos tenemos al evaluar en el CBC debido a una unificación de exámenes.
La resolución del examen en el pizarrón es algo que he implementado mucho, pero sólo para el primer parcial puesto que para el segundo, las clases ya terminaron y no siempre hay espacio para hacerlo. Sin embargo, disiento de vos en algo, yo no creo que un error reiterado por parte de los alumnos sea pura y exclusiva responsabilidad mía. Seguro que algo falló en la transmisión pero no sabemos qué.
En referencia a lo que comentás sobre : "Para aquellas preguntas que implican desarrollar algún tema, elijo las mejores respuestas, siempre hay algún alumno que se expresa mejor, que contesta con mayor claridad, ordenadamente, más adecuadamente; y las peores, siempre hay algún alumno que contesta muy mal, que se expresa muy mal, que no es claro, que denota que no leyó nada. Luego corrijo por comparación."; yo no realizo esta práctica. En lo personal, nunca me gustaron mucho las comparaciones y no sabría cómo usar una vara justa para ello. Tal vez, como vos sugerís, las rúbricas puedan ayudarme.
Cariños,
Andrea